Colección Trotamundos. Primera parte

Viajar. Suena bien, a tod@s nos gusta, pero no a tod@s de la misma manera. Están l@s que organizan de pe a pa su rutina diaria durante el viaje y l@s que prefieren pensar el destino y luego improvisar. Hay quienes meten su casa en una maleta y quienes viajan con lo puesto; quienes capturan todos los detalles para engordar su álbum de fotos y quienes prefieren grabarlos en su memoria. Y también nos encontramos con quienes sólo piensan en viajar cuando llega su período de vacaciones, quienes viajan por puro ocio y quienes consideran su propia vida como un gran viaje, convirtiéndose esto en un auténtico modo de vida.

 

Pero viajar por viajar y volver presumiendo de que has viajado, no es viajar. Para mí, viajar es disfrutar del camino, sola o acompañada, a 2.000 kilómetros de casa, a 20 o a la vuelta de la esquina. Y os contaré una anécdota que ha motivado en cierto modo que presente la nueva colección hablando de este tema. Hoy -yo no sé si se han alineado los planetas o qué- he podido apreciar tropecientos disparates al volante; disparates de los gordos, incluso un choque entre dos coches. Con todo el caos automovilístico que he visto durante el día, me ha dado por pensar ("ofú..." -diréis algun@s). No es nada del otro mundo, pero a veces se nos olvida que tod@s tenemos un destino, un camino que recorrer hasta llegar a donde queremos llegar, pero no tod@s (o no siempre) disfrutamos de él. Estamos obsesionad@s con el destino, con el futuro, con sembrar, sembrar y sembrar para después recoger mucho más de lo que necesitamos... Sin embargo, muchas veces se nos olvida disfrutar del viaje, de las cosas más básicas del día a día, de las personas con las que nos cruzamos, que nos enseñan, nos obstaculizan o nos iluminan (y no voy a decir lo de "disfrutar de las pequeñas cosas de la vida" porque ya está muy visto, pero deberíamos).

 

En Made in Tarrío nos encanta viajar, en el sentido más amplio de la palabra. Nos gusta tanto que en ocasiones no necesitamos ni un billete, ni una mochila, ni un mapa... Por no necesitar, ni siquiera tenemos que salir de casa. Aunque suene a topicazo, la imaginación nos permite viajar a los lugares más paradisíacos que podamos desear, y disfrutar del camino es disfrutar de la vida. Esto es lo que hemos querido transmitir con la Colección Trotamundos.

 

Dicha colección está formada por 8 collares distintos. Todos de madera pirograbada y pintada a mano, en tonos pastel. Algunos de ellos combinan, además, bolas de madera o bordados que aportan a la pieza diferentes texturas y, a su vez, forman parte del diseño. El cierre de estos collares es ajustable, sin metal alguno.

 

A continuación, os enseñamos la primera mitad de la Colección Trotamundos, y esperamos que os lleve a donde queráis llegar... ¡y que os comáis el mundo!

 

Un abrazo y gracias por leernos.



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