"Oye, ¿qué tal os fue en Conil?"

Es una pregunta constante ahora que estamos de vuelta en casa y comenzamos a cruzarnos con nuestros seguidores más fieles. En esta entrada os contamos, en versión extendida, nuestro paso por el Mercado del Arte de Conil :)

 

El entorno: Este mercado se encuentra ubicado en Conil de la Frontera, un bonito pueblo pesquero de la costa gaditana, a las puertas de la muralla (junto al famoso Arco de la Villa). El antiguo mercado de abastos de Conil es el espacio elegido para este mercado, un sitio con encanto por su arquitectura y porque conserva la estética de los distintos cubículos que antiguamente fueron puestos de pescado, carne, verduras y fruta.

 

El stand: Al acceder al mercado, a mano izquierda, se encontraba nuestro stand. Desde antes de llegar y saber cuál era nuestro sitio, tenía claro que quería diferenciar tres partes: tienda, taller y probador. Fue todo un reto apañar algo decente en un espacio tan reducido para lo que quería hacer, así que intenté adaptarme al espacio:

 

  • El perchero: Construí un perchero de tijera con listones gruesos de madera, a medida, y puse una caña sobre las patas para colgar las camisetas (la colección de aves requería cañas, troncos... rollo cañaveral). Lo situamos fuera del stand, donde los visitantes podían ojear libremente todos los modelos, tanto para mujer y hombre, como para peques. Al final no quedó nada mal...
Nuestro stand: perchero a la izquierda, mostrador central y probador al fondo a la derecha.
Nuestro stand: perchero a la izquierda, mostrador central y probador al fondo a la derecha.
  • Los mostradores: El primero era estrecho y blanco, y sobre él coloqué troncos y ramas de diferentes grosores. Quería crear un juego de alturas que me permitiera exponer bolsos, estuches y broches, dejando entrever vetas, anillos y astillas de los troncos. Todo enfocado a la nueva colección. Para completar el ambiente "pajaril", coloqué unos nidos naturales con huevos de codorniz (previamente cocidos) entre las ramas, y coloqué sobre ellos broches de petirrojos, pollitos, martín pescador y otros componentes de la colección "Aves". Parecía que estaban incubando y era un reclamo genial para todas las edades.

Me gusta añadir un toque pedagógico a la visita de quienes se acercan al stand, por lo que nidos, huevos y hasta una planta de algodón colocada junto al perchero completan la experiencia visual del visitante (que me lo he pasado bomba contando batallitas, vamos...).

 

Al fondo del todo, coloqué un segundo mostrador, con cajas de madera donde poder colocar bolsos más grandes, como podéis ver en esta foto:

Mostrador principal con bolsos, estuches y broches, colocados sobre ramas y nidos naturales. Al fondo, mostrador secundario.
Mostrador principal con bolsos, estuches y broches, colocados sobre ramas y nidos naturales. Al fondo, mostrador secundario.

El taller: Para poder atender pedidos personalizados, instalé un pequeño taller entre los dos mostradores, compuesto por herramientas básicas y todos los botes de colores de tintas disponibles para estampar. Me encantaba ese ambiente de tienda y taller, de orden y desorden, de final y proceso del producto expuesto. 

Estampando en papel en el mini-taller
Estampando en papel en el mini-taller

Uno de mis momentos favoritos en este mercado era cuando invitaba a los más curiosos (peques y no tan peques) a estampar. Eran momentos muy divertidos y mágicos. Y sin desviarnos de la pedagogía, también disfrutamos mucho de la visita de "El Taller de Alba":

"¿Veis alguna ballena exactamente igual a otra?"
"¿Veis alguna ballena exactamente igual a otra?"

Lo mejor:

  • El público que se acercaba a comprar, ver, charlar, piropear, valorar y compartir nuestro trabajo. Vivimos de lo que nos gusta hacer gracias a vosotr@s, ¡no hay mayor motivo para estar felices! Muy, muy contentas. GRACIAS a los viejos y nuevos amigos de Made in Tarrío.
  • Los peques y su amor por la naturaleza.
  • Iñaki, Heyssel, Meme y Ray.
  • Compañeras como Susana, todo un descubrimiento a nivel personal y laboral.
  • La recuperación de un espacio público como eje cultural y motor de economía local.
  • La entrevista que nos hicieron y que nunca vimos.
  • El gorrioncito que se coló en nuestro stand y revoloteó entre nuestras aves.
  • Las risas con las compañeras.
  • El trabajo codo con codo.

Lo peor:

  • El desconocimiento, por parte de un reducido público, del valor del trabajo artesanal. En definitiva, público que cree que está en Primark o Marruecos. Afortunadamente, "lo mejor" desbancó a "lo peor".
  • Otros.

El balance siempre tiene que ser positivo y, en este caso, lo es... ¡y mucho!

 

Aquí os dejo la última foto del stand, casi vacío y con todo el mobiliario adaptado al espacio y número de piezas disponibles.

¡Y hasta aquí podemos leer! Me dejo muchísimas cosas en el tintero, pero la entrada se alagaría mucho...

 

Tras una intensa y larga temporada de verano, nos retiramos a nuestros aposentos un tiempo.

Ya pululan por nuestras cabezas nuevas ideas para el invierno, pero necesitan reposar tranquilamente para materializarse en nuevas piezas. ¡MMMMMUAC! Volveremos con las pilas cargadas en menos que canta un... petirrojo :)

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Comentarios: 2
  • #1

    Heyssel (lunes, 03 octubre 2016 17:06)

    Mis ojos tomaron forma de corazón al leer tu artículo compañera.

    Me enamara tu trabajo, tu forma de trabajar y la buena energía que generas a tu alrededor.

    Siempre dispuesta a Crear...

    Facilitadora y guia personal y profesional..

    Deseo poder seguir disfrutando y aprendiendo a tu vera...

    ...Porque el mundo necesita más gente como tú...
    ...gente que ame lo que hace...

    ...infinitas gracias...

  • #2

    Made in Tarrío (martes, 04 octubre 2016 16:29)

    Pitriki míaaa. Qué emoción leerte... :) Yo también espero seguir por este camino cruzándome con gente tan maravillosa como tú, de la que enriquecerse y nutrirse diariamente y a todos los niveles. ¡GUUUUUUAPA!